domingo, septiembre 07, 2008

TALLER PARA PADRES

ESCUELA DE PADRES - UNA PROPUESTA DE ENFOQUE Y ORGANIZACION
Tomado de: ANDERSON, Tracy. (1999). “Hacia una mejor convivencia”. Lima.

http://www.psicologosperu.com/

EL ENFOQUE TEORICO-METODOLOGICO

Se refiere, en términos generales, a las ideas, categorías, principios, corrientes de pensamiento y procesos peda­gógicos que dan sentido y fundamento a determinados aprendizajes (valores, conceptos y capacidades) que queremos estimular en las y los participantes de la EMP.

Incluye las siguientes seis líneas: perspectiva de género, aprendizaje participativo, orientación psicopedagógica, visión holística, perspectiva constructivista/vivencial, y én­fasis en la acción y la transformación.

PERSPECTIVA DE GENERO

Hay urgencia de sensibilizar a las y los participantes en la EMP sobre lo que su familia y comunidad podrían ganar si se comprometen a la tarea de ser, modelar y crear seres humanos integrales, personas que incorporen las fortalezas de lo masculino y lo femenino en sus personalidades y capacidades.

Parejas con relaciones equitativas, con respeto mutuo, buena comunicación y sentido de solidaridad, son parejas más felices y tienden a producir familias felices. Queremos formar madres y padres que sirvan como modelos alterna­tivos para sus hijos e hijas sobre cómo ser hombre y mujer en su pleno desa­rrollo.

Este proceso educativo no busca culpar ni forzar cambios. Busca, más bien, hacer visible la discriminación de género y otras formas de discriminación en la familia y comunidad; lo que ambos, hombres y mujeres, perdemos cuando vivimos así; y lo que ganaríamos innovando: una mejor calidad de vida y oportunidades para el pleno e integral desarrollo de las personas.

Una perspectiva de género busca reconocer los vínculos entre los valores y las conductas vigentes en la casa y aquellos que rigen en lo público.

Se debe usar un lenguaje inclusivo y sin contenidos discriminatorios según sexo.

APRENDIZAJE PARTICIPATIVO

Un proceso de aprendizaje participativo toma en cuenta los intereses de las y los participantes en cada etapa; es un proceso activo cuyos contenidos son relevantes para cada integrante.

Un proceso democrático

La participación permanente de los y las asistentes en el proceso educativo garantiza intensos procesos de aprendizaje, especialmente los referidos a las relaciones humanas y a la conducta democrática y respetuosa para con el semejante. La participación de todos y todas logra poner en juego las habili­dades y capacidades diversas, de participantes de origen también diverso, y enriquece los resultados de la reflexión, así como la retroalimentación que se produce en el círculo de participación.

Trabajo grupal

La formación de pequeños grupos que trabajan con preguntas motivadoras crea un espacio de elaboración de conocimientos que recoge la riqueza vivencial del grupo y los aportes individuales de cada participante, sin ningún distin­go. El trabajo grupal es un ejercicio de comunicación y tolerancia, que recuer­da que no existe un punto de vista único sino muchos. Madres y padres pue­den expresar en el grupo sus dudas, proponer sus ideas, narrar sus experien­cias, compararlas con otras allí referidas, reforzar ideas, poner en cuestión tradiciones propias y, finalmente, acordar una formulación equivalente al trabajo realizado por el grupo.

Horizontalidad y transparencia

Un proceso educativo horizontal y transparente requiere que el poder sea compartido entre la persona facilitadora y las personas particípantes. Se tra­ta de modelar y estimular relaciones comunicativas, respetuosas, tolerantes y equitativas, que las madres y los padres puedan practicar en los talleres y con sus familias. La educación de adultos, mujeres y varones, debe permitir el diálogo y el intercambio de información, buscando la retroalimentación —en el grupo y en la plenaria— entre quienes participan y quienes facilitan el aprendizaje, y entre las mismas personas facilitadoras.

Otros ejemplos de cómo compartir poder y a la vez ganar el respaldo de los grupos de interés -como la administración del colegio, la APAFA, madres y padres de familia, docentes y estudiantes— son: invitar a representantes de estos grupos a participar en el equipo de coordinación de la EMP; entregar al equipo, con anticipación, las guías para los talleres; informar siempre a las personas asistentes, al comienzo de cada taller, sobre los objetivos del taller y la lógica que está detrás de las actividades y la metodología seleccionada; y asegurar el acceso a materiales educativos que complementen, profundicen y clarifiquen lo trabajado en los talleres.

ORIENTACION PSICOPEDAGOGICA

La psicología de una persona, los sentimientos vinculados con sus expe­riencias presentes y pasadas, así como sus esperanzas y miedos respecto al futuro, influyen mucho en su manera de ser. Es necesario ser conscien­tes de cómo nuestras decisiones han sido y siguen siendo influidas por patrones de sentir y pensar, a veces de manera que dañan nuestro bien­estar y el de nuestras familias. Solo así podremos, con convicción, intro­ducir en nuestro comportamiento los cambios necesarios para mejorar nuestra vida familiar y comunal.

Valorizar y trabajar lo emotivo como una herramienta educativa vivencial

El análisis transaccional nos permite trabajar mandatos y mensajes recibi­dos de las madres y los padres, y reelaborarlos en él presente desde la per­sona adulta, tomando en cuenta lo que conviene en esta etapa, a la luz de los avances de la educación y la psicología.

VISION HOLISTICA

Existen varias maneras de ver, aprender e interpretar el mundo. Cada persona tiene su visión de la realidad, influida por características propias de su identidad (por ejemplo clase, raza, etnicidad, edad, sexo y habilida­des) y por sus experiencias de vida. Una perspectiva holística busca in­corporar metodologías que permitan contextuar nuestra diversidad y que reconozcan el vínculo entre el cuerpo y la mente como canales de apren­dizaje.

Incorporar diversas perspectivas y realidades

Durante el trabajo, es importante no perder de vista la confluencia y el en­cuentro entre las visiones histórica, social, educativa y antropológica de las personas participantes y del contexto escolar, barrial y nacional en que se desarrolla la experiencia.

Relacionar familia, escuela y comunidad

Nuestra intervención se da en el punto de encuentro entre el subsistema familiar y el subsistema de la escuela. Este espacio, definido como <‘escuela de madres y padres”, se enmarca dentro de ciertas pautas educativas, cultu­rales y de género. Es necesario tomar en cuenta la experiencia de vida tanto en la familia como en el ámbito público. Plantear propuestas que aborden la diversidad La conciencia permanente de estas variables nos permite plantear propues­tas que aborden la diversidad de las personas participantes, así como la com­plejidad de los problemas que deben enfrentar en su papel de progenitores. Valorar el aprendizaje múltiple Un aprendizaje holístico necesariamente incluye una valorización de las múl­tiples maneras de aprender y desarrollar inteligencias prácticas. Cada perso­na tiene sus estilos de aprender favorecidos por su personalidad, sus necesi­dades y sus intereses. Una valorización de los aprendizajes múltiples es tam­bién un reconocimiento de la importancia de tomar en cuenta la heterogenei­dad de las personas participantes, para producir mejores resultados y traba­jar desde diversos ángulos. Tal reconocimiento se traduce, por ejemplo, en el empleo del movimiento, los ejercicios corporales y de relajación, la participa­ción activa, el análisis individual y grupal, la elaboración de dibujos y repre­sentaciones, la actuación y dramatización de los temas tratados, etc. Ade­más, no limitarse a los ejercicios escritos asegura que madres y padres anal­fabetos o con un idioma materno diferente al castellano puedan participar plenamente. Incorporar los ejercicios corporales La mente y el cuerpo son inseparables en un proceso educativo integral. Una educación holística explora con las y los participantes, a través de ejercicios corporales y de relajación, los mensajes que el cuerpo manda a la mente y la mente al cuerpo, apoyando a madres y padres en la identificación y compren­sión de las raíces de sus sentimientos, tensiones y malestares. Considerar una perspectiva cultural Para ser capaces de facilitar un proceso educativo que permita una articula­ción de las realidades culturales de las y los participantes, y que asegure un aprendizaje relevante y vivencial, el facilitador o la facilitadora tiene que estar sensibilizado e informado sobre el contexto y la lógica cultural de las madres y los padres con que va a trabajar. PERSPECTIVA CONSTRUCTIVISTA/VIVENCIAL
Madres y padres llevan consigo, a los talleres, una rica fuente de información y experiencias de vida. Si exploramos su vínculo con los temas a discutir, es seguro que contribuirán a un fecundo proceso de aprendizaje.

La recuperación de la vivencia

Consideramos muy importante, en el proceso educativo, valorizar la expe­riencia e historia de las y los asistentes para profundizar sus niveles de apren­dizaje. La propia experiencia de las madres y los padres es una importante fuente de información sobre cómo criar y educar a sus hijas e hijos. Esta experiencia personal está marcada por las vivencias iniciales de cada parti­cipante, durante su primera infancia, en el entorno familiar.

ENFASIS EN LA ACCION Y LA TRANSFORMACION

El proceso de aprendizaje en la EMP tiene que ir más allá de solo asumir nuevas maneras de pensar. Tiene que ser complementado con compromisos para mejorar situaciones prácticas en la familia, si pretendemos que el apren­dizaje impacte en la vida diaria de las y los participantes.

Una EMP que promueva cambios de conductas

El proceso educativo debe incluir cuatro componentes: análisis y evalua­ción de la vivencia personal, internalización de nuevos conceptos, incor­poración de valores democráticos y de convivencia, y práctica de compor­tamientos complementarios en el hogar, la escuela y la comunidad, para incorporar cambios que mejoren la vida familiar y social de las personas participantes.

¿QUÉ PASOS DAMOS PARA ORGANIZAR UNA ESCUELA DE MADRES Y PADRES?

1. Un proyecto colectivo

a. ¿Por qué es importante que la EMP sea un proyecto colectivo?

En cada etapa importante de su planificación y ejecución, un proyecto colec­tivo da prioridad a la participación y al diálogo entre los grupos interesados. Cuando organizamos una EMP, los principales grupos de interés son las madres y los padres de familia, el psicólogo o la psicóloga que trabaja en el colegio, docentes, estudiantes, directores o directoras del colegio y miembros de la APAFA. Un proceso colectivo en la organización de la EMP es clave si queremos construir un proceso horizontal y transparente, que eleve al máxi­mo el sentido de identificación con el proyecto y el respaldo de la comunidad educativa. Un proceso participativo asegura una mayor apertura y una me­nor resistencia, por parte de las personas involucradas, a los contenidos y a la metodología de los talleres. Del mismo modo, facilita una buena relación con la administración del colegio.

b. ¿Cómo asegurar que la EMP sea un proyecta colectivo?

Paso 1
Organizar una reunión inicial

Paso 2
Planificar todas las actividades con anticipación, tomando en cuenta los
intereses de las personas involucradas y el calendario del colegio

Paso 3
Sensibilizar al colegio

Paso 4
Formar un equipo de coordinación


2. La convocatoria

a. ¿Cómo convocar a las madres y los padres de familia?

Paso 1
Decidir a cuáles y cuántas personas invitar a la EMP

Paso 2
Decidir si la convocatoria será obligatoria o por voluntad

Paso 3
Consultar a las personas participantes y al colegio la fecha y el horario ideal para la EMP

Paso 4
Determinar e implementar las estrategias más adecuadas para la convocatoria, delegando responsabilidades

3. ¿Cómo preparar los talleres?

a. Responsabilidades especificas del facilitador y la facílitadora

Paso 1
Determinar el orden de los temas a trabajar en la serie de talleres

Paso 2
Formular los objetivos específicos de cada taller

Paso 3
De acuerdo con el tema tratado en cada taller, identificar la idea fuerza y los conceptos claves para trabajar con las y los participantes

Paso 4
Determinar la secuencia de actividades de los talleres

v Recepción
v Introducción
v Calentamiento. Ejercicio inicial
v Ejercicio en parejas
v Ejercicio en grupos
v Presentación del grupo en plenaria
v Conceptos claves
v Diálogo
v Evaluación y compromisos

Paso 5
Elaborar agendas, guías y materiales educativos para cada taller

Paso 6
Determinar cómo evaluaremos la calidad del proceso educativo y el
aprendizaje de las madres y los padres

Realizar evaluaciones al final de cada taller

Interpretar los resultados del trabajo individual y grupal de cada taller

Observar y evaluar, de manera permanente, la calidad del proceso educativo y el nivel de aprendizaje y participación en los talleres.

Interpretar los resultados de las evaluaciones finales

Otros elementos para tomar en cuenta cuando evaluamos el proyecto

4. ¿Cómo trabajar desde una perspectiva de género?

a. Estrategias para incorporar una perspectiva de género en la EMP

Paso 1
Usar lenguaje inclusivo y no discriminatorio

Paso 2
lnteractuar con equidad y practicar metodologías que promuevan la equidad de género en los talleres, el hogar y el entorno

Paso 3
Usar materiales educativos y apoyo audiovisual con imágenes y
contenidos no discriminatorios, que promuevan modelos integrales de la
mujer y el varón

Paso 4
Incorporar el género como tema transversal

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